El domingo 31 de diciembre, último día del año, fue un momento especial, ya que antes de cualquier otra ocupación en los típicos preparativos de final de año nos dimos cita al mediodía en el Templo Betesda para celebrar una preciosa reunión, la cual además de ser especial por ser la última del 2017 contó con una preciosa ceremonia de Ungimiento con aceite, símbolo de la unción del Espíritu Santo que es tan necesaria en nuestras vidas.

Con una muy buena asistencia y sobre todo con la Presencia del Señor en medio nuestro, se desarrolló este culto especial en el cual, además del ungimiento mencionado, entonamos hermosas alabanzas a Dios y recibimos su poderosa y eterna Palabra. Fue una maravillosa jornada para dar término al año que se iba y agradecer por tantas bendiciones recibidas durante éste.